Posteado por: Lilliam A Garcia | septiembre 11, 2010

El Pastor Alendro Bullon Narra Mi Escuela Sabatica

Alejandro Bullon Narra Mi Escuela Sabatica

Alejandro Bullon Narra Mi Escuela Sabatica

Escucha Mi Escuela Sabatica en MP3. Lección 11 “La eLección de gracia” Para el 11 de Septiembre Por El Pr. A Bullon http://bit.ly/ci7AQ2

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  1. La conclusión de este argumento difícil en los tres capítulos es cla ra. Dios ha entregado a todos a la desobediencia con un propósito y uno solo. Su deseo es tener misericordia de todos. No sólo con los judíos. No sólo con los gentiles. Ni siquiera sólo algunos judíos y sólo algunos gentiles. Su meta es misericordia para todos.
    Doxología
    Cuando Pablo trata de captar el significado del plan de Dios, sólo puede detenerse con asombro y cantar una doxología: un himno de ala banza a Dios. Romanos 9 al 11 puede presentar desafíos de interpre tación. Pero no termina con teología. Termina con adoración. El asom broso plan de Dios, la persistencia de su gracia y la profundidad de su amor son tan maravillosos que Pablo sólo puede prorrumpir en canto. Y comentar ese canto es sólo desmerecerlo. Lo que debemos hacer es cantarlo junto con Pablo:
    “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
    ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor?
    ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero,
    para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.
    A él sea la gloria por los siglos. Amén” (11:33-36)

  2. Cristo elige como sus representantes, no a los ángeles que nunca han caído, sino a seres humanos con las mismas pasiones de aquellos a quienes quiere salvar. Siendo divino, Cristo tomó sobre sí mismo la humanidad para poder alcanzar a la humanidad, porque se requerían ambas naturalezas para traer salvación al mundo y para abrir un canal de comunicación entre Dios y los seres humanos. Lo mismo ocurre con los mensajeros de Cristo: necesitan un poder fuera de ellos mismos para restaurar la semejanza divina en ellos y capacitarlos para hacer la obra de Dios. De esa manera, cooperando con el poder divino y morando Cristo en ellos por la fe, llegan a ser eficientes para hacer el bien (Review and Herald, 11 de enero, 1912)


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