Posteado por: Lilliam A Garcia | julio 20, 2010

Lección 2 Edicion de Maestros Judíos y gentiles

Judíos y gentiles

Texto clave: Juan 1:17

Enseña a tu clase a:

Saber el gran antagonismo entre el legalismo y la justificación por la fe en la iglesia primitiva así como en la iglesia hoy.

Sentir aprecio por la apasionada defensa de la justificación por la fe que hicieron Pablo y otros dirigentes de la iglesia.

Hacer un examen de tu propia vida para ver las evidencias de la luz y del poder de la gracia, así como el don de la obediencia.

Bosquejo de la lección:

I. Saber: El deslizamiento hacia la justificación por obras

  1. Algunos cristianos judíos insistían en las leyes y tradiciones judaicas como necesarias para los gentiles conversos, mientras otros enfatizaban la salvación por la fe sola como vital para judíos y gentiles por igual. ¿Cuáles fueron las consecuencias? ¿Cómo afrontaron Pablo y otros líderes de la iglesia la primera división en la iglesia?

II. Sentir: Mejores promesas

  1. ¿Por qué Pablo y otros líderes de la iglesia fueron tan ardientes acerca de no agobiar con tradiciones religiosas superfluas a los creyentes cristianos?
  2. ¿Qué son las “mejores promesas” (Hebreos 8:6) presentadas a los creyentes? ¿Cuáles eran algunos de los reglamentos que la iglesia sentía que era importante observar y que todavía estaban vigentes?

III. Hacer: Comprometerse con la gracia

  1. ¿Cuál es tu relación con las tradiciones religiosas y la justificación por la fe?
  2. ¿Qué importancia tiene la obediencia a la ley de Dios en tu vida?
  3. ¿De qué modo estás defendiendo la importancia de la gracia en tu vida, así como al dar tu testimonio?

Resumen: Como ocurría en la iglesia cristiana primitiva, todavía tenemos la tendencia de concentrarnos en lo que hacemos, en vez de depender enteramente del sacrificio expiatorio de Cristo y su promesa de vivir su vida en nosotros.

Ciclo de aprendizaje

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El debate en la iglesia primitiva sobre si debían obedecer las leyes del Antiguo Testamento o no, refleja nuestros esfuerzos actuales para alcanzar un equilibrio entre la ley y la gracia en nuestras vidas espirituales.

Solo para los maestros: En esta lección analizamos los problemas que afrontó la iglesia primitiva acerca del lugar de la ley y de la gracia en nuestra salvación.

El escritor Ambrose Bierce definió a un cristiano como “uno que cree que el Nuevo Testamento es un libro inspirado divinamente, admirablemente apropiado para las necesidades espirituales de su vecino”. Por esta definición se ve con claridad que Bierce no estuvo expuesto a la clase correcta de cristianos. Pero, como en todas las patrañas, hay algo de verdad en ella.

Bierce probablemente se estaba refiriendo a los hipócritas que creen que amar al prójimo, cuidar de los más pequeños de ellos, etc., es una carga que debe llevar otra persona fuera de mí. Como sugiere Lucas 11:46, esta escuela de pensamiento tiene una larga historia

Pero hay otro aspecto implícito en la sarcástica agudeza de Bierce, igualmente digno de consideración. La mayoría de nosotros afirmaríamos que el Nuevo Testamento enseña que somos salvos por gracia y que no podemos hacer nada para salvarnos. Pero al decir “podemos, ¿te incluye a ti? ¿Realmente crees que eres salvado por gracia, o estás abrumado con cosas que debes hacer para ser aceptado? ¿Es el evangelio para ti, o es muy adecuado solamente para tu prójimo?

Considera: En Mateo 11:30, Jesús dice que “mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. ¿Por qué a menudo sientes la necesidad de hacerla más pesada para ti y para otros?

Comentario de la Biblia

I. La ley como la consideró Jesús, y la ley que vemos en Jesús

(Repasa con tu clase Mateo 5:17, 18 y Mateo 22:34-40).

Desde el comienzo de su ministerio, Jesús dejó bien en claro que su propósito no era anular o destruir la ley como había sido revelada en el Antiguo Testamento, sino cumplirla. En armonía con este propósito, los primeroscristianos tomaron la ley muy en serio.

Dos cosas son fundamentales para la teología cristiana acerca de la Ley de Dios: la enseñanza de Jesús acerca de la ley; y el cumplimiento que dio Jesús a la ley en su vida, muerte y resurrección.

Primero, la enseñanza de Jesús acerca de la ley tenía la intención de exponer su esencia. En Mateo 22:34 al 40, cuando un fariseo le preguntó cuál era el mayor mandamiento, Jesús lo redujo a sus elementos esenciales: amara a Dios y a amar al prójimo. De este modo, Jesús les dio a sus seguidores, presentes y futuros, una base para juzgar y evaluar todas sus acciones, actitudes y pensamientos, aún los que exteriormente pueden parecer estar en armonía con la ley, pero que tal vez estén generados por motivos equivocados o perjudiquen a otros.

Segundo, en su vida y en su ministerio, Jesús intentó separar a sus discípulos del legalismo equivocado de los fariseos y otros que intentaban obedecer la ley con sus propias fuerzas. Esta lección es igualmente relevante para nosotros hoy. Aunque la obediencia a la ley es importante y necesaria, la salvación llega por mirar a Jesús: su ejemplo y su obra concluida en nuestro favor.

Considera: ¿Qué podemos ver como fundamento de la enseñanza de Jesús acera de la ley, y cómo la socavaron los cristianos de origen fariseo en Hechos 15:5, aunque parecía ser plausible y lógico?

II. Judíos, gentiles y otros

(Repasa, con tu clase, Hechos 15).

Desde los primeros días, la circuncisión fue una señal de la relación especial de los israelitas/judíos con Dios. La circuncisión de todo varón en su hogar ratificaba el pacto de Abraham con Yahweh.

El que estaba circuncidado en el cuerpo también debía circuncidarse en la mente y el corazón, como había sido ordenado en Deuteronomio 10:16; 30:6; y Jeremías 4:4. La persona circuncidada en el corazón y la mente era la que respondía prontamente al llamado y la conducción de Dios; era alguien que literalmente había renunciado a algo para seguir a Dios. El acto físico era sumamente doloroso para un varón adulto, y aquellos gentiles que lo realizaban y llegaban a ser conversos plenos de judaísmo eran altamente estimados.

Es importante notar que Pablo y los otros apóstoles reconocían el significado espiritual de la circuncisión y lo respetaban. Sin embargo, al mismo tiempo, enfatizaban que la verdadera circuncisión era la del corazón (Romanos 2:29).

Considera: Todas las leyes de Dios, aún las que podrían haber parecido difíciles o dolorosas, tenían el propósito de ser una bendición para quienes las seguían con el espíritu correcto. Inversamente, ¿cómo pueden esas mismas leyes llegar a ser una carga intolerable aún para los que sinceramente desean seguir a Dios?

III. ¿Fariseos cristianos?

(Repasa con tu clase Hechos 15:5).

Fariseos cristianos. Para el lector del Nuevo Testamento, esta frase es paradójica, si no, contradictoria, algo así como decir “pacifistas a favor de la proliferación nuclear”. Y, sin embargo, así eran las personas descritas en Hechos 15:5. Eran cristianos y eran fariseos. La mayoría de las traducciones los describen como “de la secta de los fariseos, que habían creído”. Como tales, creían que Jesús era el Mesías. Su punto de vista de que los nuevos conversos debían circuncidarse, y obedecer las leyes de Moisés fue considerado con seriedad por la iglesia, pero rechazado y dejado de lado finalmente.

Como los fariseos, todos venimos a Cristo llevando un bagaje. Este puede estar constituido por malos hábitos, o creencias falsas o innecesarias acerca de Dios, de otros, de nosotros mismos o del universo en general. Dios nos acepta como somos –y así debería hacerlo la iglesia–, pero él quiere ayudarnos a superar esas cosas. Todo lo que es necesario es que estemos dispuestos a escuchar, y a circuncidar nuestros corazones y oídos. En algún momento, debemos decidir qué accesorios son los más importantes para nosotros.

Considera: ¿De qué maneras tú, como los “fariseos cristianos”, te aferras a creencias, costumbres o hábitos que son falsos o ya no son útiles en tu caminar con Dios?

Solo para los maestros: Anima a tus alumnos a usar estas preguntas para pensar acerca de la esperanza cristiana en relación con sus propias vidas y con el mundo en general.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Qué distingue los Diez Mandamientos –o la ley moral– de todas las demás leyes civiles, ceremoniales y de salud? Al responder a las personas que acusan a los adventistas del séptimo día de ser legalistas, ¿por qué es importante hacer notar que el mandamiento del sábado es uno de los diez?
  2. ¿Qué había en la raíz del problema de la circuncisión y de la imposición de otras leyes del Antiguo Testamento que eran claramente específicas para los israelitas antes del tiempo de Cristo? ¿Por qué Pablo fue tan vehemente en su oposición a quienes continuaban predicando la circuncisión y otras formas de legalismo? ¿Por qué no podía considerarse el problema como un asunto de “acordar en estar en desacuerdo”?

Preguntas de aplicación

  1. La solución al problema de si era necesaria la circuncisión y la observancia de la ley judaica por parte de los gentiles conversos era claramente una concesión en algunos aspectos. Pablo afirmó que el comer carne sacrificada a ídolos no era importante en sí mismo (1 Corintios 8:4). ¿Por qué Pablo, que era tan intransigente en algunas cosas, estuvo dispuesto a aceptar esta concesión? ¿Hay algún criterio para nosotros acerca de cuándo es aceptable estar dispuestos a ceder?
  2. La tentación a consentir en alguna forma de legalismo es universal. ¿Por qué el legalismo nos resulta atractivo? ¿Es siempre fácil distinguir entre el legalismo –o el deseo de alcanzar la salvación por nuestros propios esfuerzos al obedecer la ley– y un deseo sincero de hacer para Dios lo mejor que podemos?
  3. Cuando traemos nuevos conversos a la fe, ¿encontramos situaciones legalistas en nuestra iglesia, similares a las que afrontó Pablo? ¿Cómo podemos ayudar a los nuevos conversos a entrar mejor en el ambiente del adventismo del séptimo día y cumplir con las expectativas legítimas que tenemos acerca de las finanzas (diezmos)? ¿Acerca de la alimentación? ¿Las prácticas de salud (no fumar y no beber alcohol, por ejemplo)? ¿La observancia del sábado? Además, ¿de qué modo los acostumbramos a cumplir estas expectativas mientras, al mismo tiempo, los protegemos de los que quisieran darles información falsa acerca de esas demandas, basados más en opiniones y preferencia personales que en la Biblia?

Solo para los maestros: Esta semana hemos explorado las formas en que la ley de Dios se relacionó con la fe cristiana mientras esta se desarrollaba en el primer siglo, y la forma en que se aplica hoy a nuestra experiencia como cristianas y como adventistas del séptimo día.

Considera los libros del Pentateuco, como Levítico, Números y Deuteronomio, etc., donde encontramos la mayor parte de las leyes del Antiguo Testamento. Anota en tarjetas las leyes individuales, incluyendo la referencia de cada una. Prepara suficientes tarjetas como para dar una a cada uno de los alumnos. Pide a cada miembro que lea en voz alta lo que está escrito en su tarjeta. Pregúntales si esa ley específica era una ley moral, ceremonial, civil o de salud, y cómo lo sabemos. También podrías explorar posibles aplicaciones espirituales de las leyes en la categoría de ceremoniales o civiles. ¿Qué principios hay detrás de ellas?

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