Posteado por: Lilliam A Garcia | junio 8, 2010

Lección 11: Optimismo: felicidad y curación Edición para Maestros

Lección 11: Optimismo: felicidad y curación

Para el 12 de junio de 2010

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Proverbios 17:22.

Enseña a tu clase a:

Saber cuáles son las promesas sobre las que se basan nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro gozo.

Sentir que alimentan el espíritu de alabanza al atesorar las hermosas palabras de vida que hablan del poder y del amor de Dios.

Hacer la decisión de meditar en la luz, la paz y la esperanza que vienen de arriba, de Dios, en vez de en el chasco y las pérdidas de vida aquí abajo.

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: El poder de las promesas de Dios
    1. Confiar en Dios produce salud para nuestros cuerpos. ¿Cuáles son tus textos bíblicos favoritos que ofrecen el consuelo y la seguridad del amor y del poder de Dios? Analiza el consuelo y la seguridad que te dan.
    2. ¿Qué versículos bíblicos llevan tus ojos de tus problemas a la grandeza, la majestad y la bondad de Dios, y por qué?
  2. Sentir: Un corazón alegre
    1. Aunque puedan suceder cosas difíciles, si fomentamos una actitud de alabanza podemos sentir la luz del cielo en nuestras vidas. ¿Qué textos bíblicos despiertan un espíritu de alabanza en tu corazón? ¿Por qué?
    2. ¿Cómo puedes hacer que el espíritu de alabanza prevalezca más en tu vida?
  3. Hacer: Vivir a la luz de Dios
    1. Es nuestro deber entregar nuestros pensamientos negativos a Dios y pedirle que llene nuestros corazones con la seguridad de su amor, su poder y su fidelidad. ¿Qué hábitos puedes desarrollar que mantendrán los pensamientos melancólicos al mínimo, y que harán prevalecer la alabanza a Dios y la comunión con él?

Resumen

Cuando pasamos de contemplar nuestros problemas a buscar la luz de las palabras de esperanza y vida de Dios, nuestras mentes y cuerpos son aliviados y revitalizados con la atmósfera del cielo.

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Las promesas de Dios son una fuente de esperanza y salud.

PASO 1: ¡Motiva!

La esperanza es el manantial que riega el alma, la espada que penetra nuestro desánimo, la luz que atraviesa la noche sin luna. Edificada sobre la fe en un Dios que todo lo sabe y ama a todos, que reina sin igual, la esperanza es alimentada por medio de la oración y la asociación con gente que tiene esperanza. Pablo escribió a menudo sobre la esperanza: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Cor. 15:19). “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rom. 15:13). Los estudios sugieren, con apoyo empírico, que una actitud de esperanza conduce a cambios fisiológicos que mejoran el sistema inmune. Como lo muestra el siguiente incidente, los niños a menudo son líderes en la esperanza viviente.

Un hombre se acercó una tarde a un partido de béisbol juvenil. Le preguntó a un niño cómo estaba el partido. El muchacho respondió:

  • Dieciocho a cero; nosotros estamos abajo.
  • Muchacho, –dijo el espectador– deben estar muy desanimados.
  • ¿Por qué deberíamos estar desanimados? –contestó el muchachito–. Nosotros ni siquiera hemos comenzado a batear”.–Roberto J. Morgan, Stories, Illustrations, and Quotes, p. 451.

En un mundo lleno de guerra, enfermedades, divorcio, violencia y odio, nunca olvides que las bases están llenas, y nuestro bateador favorito (Dios) está listo para batear. Antes de que el juego termine, ¡habremos ganado!

Actividad: Si puedes conseguir globos, llénalos con helio, átales cuerdas largas y, en cada una, ponles algún objeto que impida que se suban. En caso de que no los consigas o no sea apropiado, puedes guiar a tus alumnos a imaginar esa situación.

Considera: Analiza los objetos pesados que permitimos que impidan que la esperanza suba.

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Irónicamente, la Escritura está llena de desesperación o, por lo menos, de personas desesperadas: los discípulos después de la crucifixión, Jeremías por la caída de Jerusalén, Elías después de la confrontación en el monte Carmelo, David después de su adulterio, Moisés después de huir de Egipto, Adán y Eva después de la Caída. Cuando nos sentimos sin valor, sin esperanza y deprimidos, nos sentimos iguales que algunos de los mayores héroes de la fe en la historia. ¿Cómo y por qué vencieron ellos? ¿Cuál fue el secreto que les permitió triunfar? Encontrar la respuesta es el objetivo de este estudio.

Comentario de la Biblia

I. La depresión y los cuidados de esta vida

(Repasa, con tu clase, Luc. 8:14).

Expectativas no realistas y metas inalcanzables pueden conducirnos fácilmente al valle de la depresión. Este estado no es una negación de la fe. Podemos tener elevadas aspiraciones y grandes sueños, mientras ellos estén implantados por Dios y no sencillamente sean el resultado de nuestro propio yo. Jesús nos aconsejó no elegir el asiento principal, sino el menos deseable. Entonces, si el Anfitrión supremo elige elevarnos a una posición más alta, se nos asegura que es el plan de Dios, no meramente nuestra atolondrada persecución de la atención o el éxito.

Un médico escribió: “Si la depresión viene hoy es porque muchas de nuestras vidas han sido vividas en lo que no es real, mucha de nuestra energía se dedicó a la persecución de metas irreales. […]

“Podemos caer en la depresión cuando buscamos fuentes exteriores para nuestra satisfacción. Si pensamos que tener todas las ventajas materiales que poseen nuestros vecinos nos hará mejores personas, más en paz con nosotros mismos y más autoexpresivos, tristemente seremos desilusionados. Cuando llegue a la desilusión, estaremos cayendo en la depresión”.–Alexander Lowen, Depression and the Body, pp. 33, 34.

Considera: ¿De qué modo una confianza completa en un Creador/Salvador amoroso disipa muchas de las causas de la depresión? ¿Qué obstáculos para desarrollar esa completa confianza tenemos que afrontar? ¿Qué significa el dicho: “La esperanza nunca está enferma cuando la fe está sana”? ¿Cómo pasaron de la desesperación a la recuperación de su fe algunos de nuestros héroes bíblicos? ¿Cómo, al concentrarnos en las ganancias materiales y recibir la alabanza humana, somos más vulnerables de caer en la depresión?

II. ¡Siempre gozosos!

(Repasa, con tu clase, 1 Tes. 5:16-18 y Prov. 17:22).

Algunos ven el vaso medio vacío. Otros lo ven medio lleno. Nosotros elegimos cómo verlo. Muchos pasaron por el Holocausto comprensiblemente amargados, mientras otros, tales como Corrie Ten Boom, se sobrepusieron a su amargura y abrazaron la gracia y la paz de Cristo. Tal vez los Evangelios describen vívidamente la crucifixión de Cristo para que nunca estemos tentados a pensar que nuestro sufrimiento terrenal es insoportable. Al ver lo que Cristo sufrió en nuestro favor –no solo el castigo físico sino, más agudamente, la separación de su Padre por nuestros pecados–, ¿por qué habríamos de desesperarnos alguna vez?

Pablo dijo: “Me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias” (2 Cor. 12:10). Él nos anima diciendo: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (1 Cor. 10:13). Pedro añade: “Si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis” (1 Ped. 3:14). Pablo escribió: “Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera” (Rom. 8:18). Al final del mismo capítulo, nos recuerda que nada puede separarnos del amor de Dios (8:31-39).

Considera: ¿Qué hicieron los héroes bíblicos de la fe para mantener una actitud gozosa frente a las dificultades, amenazas y calumnias? ¿Qué podemos hacer nosotros para mantener nuestro gozo? ¿Quién es responsable por nuestra actitud hacia la vida? ¿Por qué dos personas que afrontan circunstancias igualmente difíciles responden de maneras opuestas: algunos con desánimo y depresión, y otros con fe y esperanza?

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La esperanza no es una mercadería para acumular, sino una bendición para compartir. Lee el siguiente diálogo y analiza cómo podemos ser conductos por los cuales fluya la esperanza. ¿De qué modo eso es la esencia de la evangelización?

Pablo: ¡Ella tenía solo 13 años! ¿Cómo pudo Dios hacer esto?

Mary: Era una niña hermosa. No me puedo imaginar el dolor que debes sentir. Todos la extrañaremos muchísimo.

Pablo: No es justo. Ella era todo lo que yo tenía, todo lo que me quedaba de su madre… y ahora también se fue.

Mary: Me hubiera gustado conocer a su madre. Debe haber sido una mujer maravillosa, porque Estela era una hija tan amorosa y ayudadora.

Pablo: Pero ¿por qué? ¿Puedes decirme por qué Dios tuvo que hacer esto? Cuando paso por el parque veo a otros hombres con sus esposas, jugando con dos o tres hijitos. Yo la tenía solo a ella. ¿No le tocaba a alguna otra persona?

Mary: Pablo, no sé qué decirte. Desearía…

Pablo: Odio a Dios. Lo odio. Me ha sacado a todos los que yo amaba.

Mary: (pausa) Pablo, yo también lo he odiado.

Pablo: ¿Qué? ¿Tú?… ¿Por qué?

Mary: Yo tuve un hermano. Él era brillante… Le resultaba muy fácil aprender, era un líder nato. Hace pocos años hubo protestas en nuestra ciudad. Él era uno de los organizadores. Lo mataron cuando atacaron los militares. No pude entender por qué Dios permitió eso.

Pablo: Pero ¿no vas a la iglesia? Eso no tiene sentido.

Mary: Odié a Dios durante mucho tiempo. Odié al gobierno. Odié a todos. Pero, entonces, aprendí que Dios también perdió a su Hijo. Descubrí que él lo perdió por causa de asesinos malvados. Entonces supe que él podía entender lo que yo estaba pasando. Supe que él estaba pasando esto junto conmigo.

Pablo: Pero eso no cambia nada.

Mary: (pausa) Oh, sé que es difícil verlo ahora… pero cambia. Hay un mundo mejor debido a lo que Dios perdió. Hay un futuro sin odio. Hay esperanza. Hay un lugar para renovar el amor que se interrumpió aquí.

Pablo: Desearía poder creerte.

Mary: Tal vez no es el momento… pero quizás algún día, si quieres, puedo contarte lo que cambió dentro de mí… qué fue lo que transformó mi tristeza en gozo.

Considera: ¿Cómo podría Mary haber arruinado su testimonio si hubiera saltado a defender a Dios? ¿Cómo usó Dios la dolorosa experiencia de ella para prepararla para ser de ayuda a Pablo? ¿Qué es lo que Mary probablemente le diría a Pablo la siguiente vez que se encontraran? ¿Qué le hubieras dicho tú a Pablo? ¿Cómo podrían tus dificultades pasadas haberte preparado para ayudarlo?

ASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Para concluir, volvemos a nuestra ilustración inicial de los globos. Comenzamos analizando los obstáculos para la esperanza ilustrados por los objetos pesados atados a los globos.

Actividad: Ahora, corta los hilos que sostienen los objetos pesados, uno por uno, nombrando los obstáculos que los retenían, hasta que los globos estén libres para volar (y nosotros estemos libres para tener esperanza). Si usaste ilustraciones de globos, guía a tus alumnos a pensar en los obstáculos que impedían que la esperanza los llenara.


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