Posteado por: Lilliam A Garcia | abril 6, 2010

Lección 2: El poder de elección edicion para adultos.

Lección 2: El poder de elección

Para el 10 de abril de 2010

Sábado 3 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 2:16, 17; 3:1-13; Deuteronomio 30:10-19; Sal. 119:11; Colosenses 3:2; Hebreos 11:8-10

Para Memorizar: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía” (Dan. 1:8)

ANITA Y CAROLINA ERAN HERMANAS, y crecían juntas. En la adolescencia, Anita, dos años mayor, era diligente en sus estudios. Le iba bien y, después de graduarse del nivel medio, fue a la universidad y estudió Administración. Hoy tiene unos treinta años, tiene un buen trabajo, está casada y vive bien, en su casa propia.

Carolina eligió ir a las fiestas y pasarlo bien. Abandonó la enseñanza media, y comenzó a usar tabaco, alcohol y otras drogas. Hoy es una madre soltera, que vive sostenida por el Gobierno, en tratamiento de rehabilitación de su drogadicción. Está algo celosa del éxito de su hermana.

Ambas tuvieron las mismas oportunidades y posibilidades. Anita eligió un camino; Carolina, otro. Ambas están viviendo con el resultado de sus elecciones.

Todos tenemos que hacer elecciones y tenemos que vivir con sus consecuencias.

La pregunta es: ¿Cuáles serán nuestras elecciones, y de qué manera podemos saber cómo hacer las correctas? Esta semana, consideraremos el poder de las elecciones.
Un vistazo a la semana: Dios nos dio el poder de elegir. Pero, con esas elecciones, vienen las consecuencias.

Domingo 4 de abril: La realidad de la libertad

A menudo, escuchamos a la gente hablar de “libertad”. Generalmente, los movimientos políticos hacen grandes proclamaciones acerca de la “libertad”. Uno de los Estados de los Estados Unidos tiene como lema: “Vive libre o muere”.

La libertad es, en realidad, un tema muy complicado. La palabra significa cosas diferentes para personas diferentes, en contextos diferentes. No siempre es fácil saber qué quiere decir la gente cuando habla acerca de la “libertad”.

Pero, una cosa es segura: cuando Dios creó a los seres humanos, los hizo seres morales y, para que fueran seres verdaderamente morales, tenían que tener libertad moral. Es decir, tienen que tener la capacidad de elegir aunque sea en forma equivocada. De lo contrario, no podrían ser realmente libres.

Lee Génesis 2:16 y 17. ¿Qué está implicado en las palabras divinas dirigidas a Adán? ¿De qué modo revelan la libertad moral de Adán?

En Génesis 3:1 al 6 vemos la libertad moral dada a Adán y a Eva. ¿Por qué les habría advertido Dios contra comer del árbol, si no les hubiera dado el poder de elegir? Por eso, vemos a seres perfectos en un medioambiente perfecto, que reciben el permiso de la libertad moral. En el mismo fundamento de la existencia humana, la realidad de nuestra libertad ha sido realmente visible.

Lee Génesis 3:1 al 6. ¿Cómo ejercieron Eva y Adán su libre albedrío? ¿Cómo podrían haber hecho elecciones mejores en cada una de esas etapas? ¿Qué podemos aprender de estos textos acerca de la clase de elecciones que hacemos nosotros?

La libertad moral humana debe ser muy importante a la vista de Dios. Después de todo, consideren lo que nuestro abuso de esa libertad le costó. Tan sagrado, tan fundamental es este don que, antes que negárnoslo, Dios iría a la Cruz en lugar de dejarnos que suframos la muerte por la manera en que usamos mal este don

¿Qué error básico hicieron cometieron, Adán y Eva? ¿Cómo podemos nosotros, con el conocimiento de sus errores, evitar cometer equivocaciones similares en nuestro propio contexto? ¿De qué maneras afrontamos tentaciones semejantes?

Lee Génesis 3:7 al 13, y responde a las siguientes preguntas:

  1. Si pudieras expresar con una sola palabra lo que experimentó la pareja, ¿cuál sería y por qué? ¿Cómo afrontamos hoy lo mismo?
  2. ¿Qué otra emoción experimentaron que no habían conocido antes? Otra vez, ¿de qué maneras experimentamos lo mismo, y por qué?

    Cuando la prensa estadounidense expuso el escándalo de Watergate, a comienzos de la década de 1970, se reveló que muchas de las actividades de la Casa Blanca eran operaciones de encubrimiento. El presidente Richard Nixon finalmente renunció, no porque él haya autorizado el robo a las oficinas del Partido Demócrata, ni haya participado en la planificación de ese acto; sino por haber sido culpable de tratar de encubrir lo que otros habían hecho.

    En un sentido, vemos el intento de Adán y de Eva de realizar un encubrimiento, de esconder lo que habían hecho, o de tratar de que la culpa no fuera de ellos.

    Por supuesto, la mayoría sabe que es imposible ocultar nada de Dios. Si el cabello de nuestra cabeza está contado (Mat. 10:30), no podemos engañarlo acerca de nuestros actos. Pero podemos engañarnos a nosotros mismos. Cuán fácilmente podemos encontrar formas de pasar la culpa a otros. Si mi jefe no hubiera hecho esto, entonces yo no habría hecho aquello. Si mi cónyuge no hubiera hecho esto, entonces yo no habría hecho lo otro. Si Dios hubiera eliminado la tentación cuando oré, entonces yo no habría caído. Si solo esto, si solo aquello…

    Claro, a veces enfrentamos tentaciones poderosas, que llegan a lo más íntimo de nuestro ser. La situación es peor porque ya hemos llegado con naturalezas corrompidas y caídas, y es más fácil sucumbir cuando somos tentados y probados. El pecado es malo, como lo son también sus consecuencias, pero resulta peor cuando rehusamos aceptar la responsabilidad. Después de todo, ¿cómo podemos vencer el pecado si no reconocemos nuestra culpa por cometerlo?

    ¿Aceptas tu responsabilidad por tus elecciones equivocadas? ¿O siempre echas la culpa a otros por ellas? Si es así, ¿cuándo dejarás de hacerlo?

    Martes 6 de abril. Elecciones: buenas y malas

    Aunque nuestras naturalezas cambiaron desde la caída de Adán y Eva, aún tenemos libre albedrío. Lo que hacemos con ese libre albedrío es responsabilidad nuestra. Podemos rendirnos a Dios y obedecerle, o seguir nuestras propias inclinaciones pecaminosas.

    Lee Hebreos 11:8 al 10. ¿Qué se dice de Abraham y de sus elecciones? ¿Qué podemos aprender de esto?

    Sin embargo, ¿qué elecciones equivocadas hizo Abraham? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ellas? Ver Génesis 16 y 21:9 al 14.

    “La poligamia se había difundido tanto que había dejado de considerarse pecado; violaba […] la ley de Dios, y destruía la santidad y la paz de las relaciones familiares. El casamiento de Abraham con Agar fue un mal, no solo para su propia casa, sino también para las generaciones futuras” (PP 141).

    Lee Daniel 1:8 al 16. Las palabras “Daniel propuso en su corazón” indican que su elección fue consciente y firme. Las consecuencias de ella influyeron sobre toda la vida de Daniel. Él reafirmaba su compromiso con Dios en sus sesiones diarias de oración y devoción.

    Decimos que queremos hacer decisiones correctas; pero debemos hacerlas. ¿En qué forma podemos programar nuestras mentes para hacer decisiones correctas? Sal. 119:11; Fil. 4:8; Col. 3:2.

    Somos libres para decidir en favor del Señor o en contra de él. No hay tercera opción. Esto no significa que no cometamos errores o caigamos (consideren a Abraham, por ejemplo); pero debemos “proponernos en nuestros corazones” hacer la voluntad de Dios. Debemos proponernos elegir lo que es correcto, y esto es lo que Dios nos ordena hacer. Es importante que recordemos que, si caemos, Dios no nos desecha. El peligro es, en cambio, que podamos sentirnos tan mal y tan culpables que queramos abandonar todo. En esos casos, nuestra única esperanza es caer ante la Cruz y reclamar el perdón ofrecido en Jesús.

    Lee Deuteronomio 30:10 al 19. ¿Cuál es la esencia de las palabras de Dios a su pueblo? ¿Qué puntos se destacan? ¿Cómo entiendes la idea de que sus elecciones impactarían en la vida de sus hijos? ¿Qué significa eso? ¿De qué modo tus elecciones pueden impactar a tus hijos?

    Las consecuencias de las elecciones de la vida nos afectan no solo a nosotros mismos, sino también nuestros hijos. Nuestra influencia es mucho mayor de lo que imaginamos, especialmente sobre nuestros hijos. Un ejemplo es el de beber alcohol. Se ha hecho mucho alboroto acerca de los supuestos “beneficios” de un vaso de alcohol por día. Esta promoción, impulsada por el lucro de la industria de los licores, ha engañado a muchos. Sin embargo, pocos se dan cuenta de que estos estudios tienen fallas; cuando se corrigen esas fallas, se encuentra que esos beneficios no existen.

    El alcohol sigue siendo lo que siempre fue, una de las grandes plagas de la humanidad; y, con todas las advertencias que se nos han dado, ¡cuán necio sería bajar la guardia ahora!

    Se sabe que el siete por ciento de las personas que toman un primer trago llegarán a ser alcohólicas o bebedores problema. La decisión de introducir alcohol en nuestros hogares podría o no repercutir sobre nosotros en forma individual. Quizá no nos dañaría tanto. Pero ¿qué sucedería con nuestros hijos? ¿Qué ejemplo les dejaríamos? Si bebieras, sería más probable que tus hijos también lo hicieran. ¿Valdría la pena elegir algo que podría robarles la vida a tus hijos? Los estudios muestran que los hijos criados en hogares en los que hay alcohol tienen mayores riesgos de tener problemas con él que los hijos criados en hogares donde no se lo consume. Ese sencillo hecho debería hacernos muy cautos. Lee de nuevo Deuteronomio 30:10 al 19. Tus elecciones impactan no solo a ti, sino también a tus hijos. Y, si no tienes hijos, ¿por qué hacer una elección con tantos riesgos? Dios nos dio estos principios de salud para nuestro bien. ¿Tenemos la fe suficiente para confiar en su Palabra?

    ¿Quién no ha visto ejemplos de la devastación producida por el uso del alcohol? ¿Por qué ser necio y arriesgarte a eso para ti o, aún peor, influir sobre otros en la dirección equivocada?

    Jueves 8 de abril: Elecciones y oportunidades

    Aunque todos tengan el poder de elegir, no todos tienen las mismas oportunidades. Algunas decisiones limitan las oportunidades futuras. Algunos sufren desventajas sin que ellos las elijan. Considera las desventajas de hijos nacidos en hogares en los que se usan drogas, donde hay violencia doméstica y pobreza extrema. Considera los estragos de la corrupción violenta y la desesperación. Todos hemos sido puestos en situaciones que no hemos elegido.

    Lee Salmo 87:5 y 6. ¿Cuál es el mensaje para nosotros acerca de algunas circunstancias que no son de nuestra elección? ¿De qué modo estos versículos nos ayudan a comprender el significado de Mateo 7:1 y 2?

    Dios conoce nuestras circunstancias; sabe que muchos sufrimos situaciones difíciles que no elegimos. Solamente Dios conoce el trasfondo de cada uno. ¿Quién no conoce a personas que luchan con problemas terribles producidos por elecciones ajenas?: un padre que abandona a la familia; un cónyuge que comete adulterio; un amigo que traiciona a alguien que había confiado en él. Las variables son interminables y aterradoras.

    No obstante, las buenas nuevas son que podemos hacer la elección más importante de todas: elegir seguir a Jesús. Al aceptarlo como nuestro Salvador, al arrepentirnos de nuestros pecados y ser bautizados, recibimos el don del Espíritu Santo. Dios, ahora, entra e influye en nuestros corazones y en nuestras mentes para dirigir las acciones y conducirnos a llevar fruto. Somos sarmientos de la Vid verdadera.

    Según Gálatas 5:22 y 23, el fruto del Espíritu no nos llega de uno en uno sino en un racimo. Es el resultado de que el Espíritu tome el control de nuestra voluntad, si se lo permitimos. Por el poder de Dios que obra en nosotros, podemos permitir, mediante nuestras elecciones, que Dios anule algunos de los impactos negativos que recibimos por las elecciones que otros hicieron.

    ¿Cuáles son algunos de los hechos con los que luchas que son el resultado de elecciones hechas por otros, no por ti? ¿De qué modo ha obrado Dios en tu vida anulando algunos de los resultados negativos de esas decisiones? ¿Qué elecciones puedes hacer tú mismo que pueden ayudarte en el proceso de sanidad?

    Viernes 9 de abril

    Para Estudiar y Meditar:

    Lee, en Mensajes selectos, “Los ángeles buenos son más poderosos que los malos ángeles”, tomo 1, páginas 110 a 114.

    “Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en ayuda del alma probada y tentada. Él, el Hijo del Dios infinito, soportó la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma, se levanta vívidamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos de todos, y ellos [los perdidos] sean entregados para sufrir por haber desdeñado a Dios […] y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa, nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás” (MS, 1:112).

    “Dios no obliga a los hombres a renunciar a su incredulidad. Delante de ellos están la luz y las tinieblas, la verdad y el error. A ellos les toca decidir lo que aceptarán. La mente humana está dotada de poder para discernir entre lo bueno y lo malo. Dios quiere que los hombres no decidan por impulso, sino por el peso de la evidencia, comparando cuidadosamente un pasaje de la Escritura con otro” (DTG 422).

    Preguntas Para Dialogar:

    1. En la clase, analicen el tema de la “libertad”. ¿Qué significa libertad? ¿Es realmente libre la persona que elige ser esclava? ¿Cuán libres somos nosotros, realmente? ¿Cuáles son los límites de la libertad? ¿Cuándo la libertad puede ser mala?
    2. Piensa acerca de los efectos negativos del alcohol y las vidas arruinadas por su uso. Cuando se contrasta con los supuestos “beneficios”, ¿por qué es mejor no involucrarse con él?
    3. Algunas personas han nacido en hogares cristianos, con padres que las amaban, cuidaban de ellas, y les enseñaban de Jesús y de su gracia. Otras nacieron en hogares en los que los padres abusaban de ellos y los descuidaban; y aun si hablaban de Jesús, no reflejaban a Cristo en sus vidas. Sus acciones revelaban que eran agentes de Satanás, no de Cristo. ¿Qué esperanza les ofrece el evangelio a estas personas? ¿Qué promesas puedes señalarles?
    4. Sin duda, algunas personas han nacido en circunstancias horribles, con consecuencias que las perseguirán el resto de sus vidas. Pero ¿por qué debemos ser cuidadosos de no pasar nuestras vidas echando la culpa a nuestros padres, o a nuestra crianza deficiente, por nuestros problemas? ¿Cómo podemos aprender, por la gracia de Dios, a superar esos hechos?

Responses

  1. Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en ayuda del alma probada y tentada. Él, el Hijo del Dios infinito, soportó la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma, se levanta vívidamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos de todos, y ellos [los perdidos] sean entregados para sufrir por haber desdeñado a Dios […] y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa, nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás” (MS, 1:112).

    “Dios no obliga a los hombres a renunciar a su incredulidad. Delante de ellos están la luz y las tinieblas, la verdad y el error. A ellos les toca decidir lo que aceptarán. La mente humana está dotada de poder para discernir entre lo bueno y lo malo. Dios quiere que los hombres no decidan por impulso, sino por el peso de la evidencia, comparando cuidadosamente un pasaje de la Escritura con otro” (DTG 422)


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