Posteado por: Lilliam A Garcia | abril 6, 2010

Lección 2: El poder de elección Ediccion para Maestros

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Deuteronomio 30:19, 20.

Enseña a tu clase a:

Saber reconocer hasta dónde estuvo dispuesto a ir Dios para garantizar nuestro derecho a la libre elección.

Sentir el alto valor que Dios ha dado a la libertad de elección de cada persona.

Hacer la resolución de elegir, conscientemente, la vida con Cristo cada día.

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Modelos de toma de decisiones
    1. Eva, Adán, Abrahán y Daniel son unos pocos de los muchos modelos de buenas y malas elecciones presentadas en la Biblia para nuestra edificación. ¿Qué principios de causa y efecto, de perdón, y del poder de Dios de restaurar nos recuerdan estos modelos?
    2. ¿De qué manera el sacrificio de Jesús es el ejemplo más grandioso del poder de elegir?
  2. Sentir: El alto valor y costo de la libertad de elección
    1. Al considerar los resultados desastrosos del pecado y la asombrosa dimensión del amor abnegado exhibido en la Cruz, ¿qué emociones surgen en nuestros corazones hacia Dios?
    2. ¿De qué modo nuestra respuesta a la Cruz se traduce en respeto y cuidado hacia otros?
  3. Hacer: Elegir la vida
    1. Elegir la vida es elegir el reconocimiento de la supremacía de la voluntad de Dios, y obedecerlo con todo el corazón y el alma. ¿De qué modo elegimos la vida en nuestras decisiones diarias con respecto a nuestro estilo de vida, nuestra familia, nuestra carrera y nuestra vida de devoción personal?

Resumen

El alto valor que Dios ha asignado a nuestra libertad de elección y a nuestro libre albedrío se ilustra en las provisiones que hizo Cristo para rescatarnos después de la Caída. Nuestro aprecio por el amor de Dios, revelado en el sacrificio de Cristo, se manifiesta cuando lo elegimos como nuestro Salvador.

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Las elecciones que hacemos tienen consecuencias eternas.

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Pide a un voluntario que lea la meditación que sigue sobre la libertad de elección, antes de la actividad inicial que harán como clase.

La libertad de elección no es automática. La verdadera libertad puede ser considerada poco usual. El pecado produce temor y genera inseguridad. Al intentar resolver nuestras inseguridades, intentamos controlar nuestro ambiente, incluyendo a otras personas. ¿El resultado? Miles de millones de personas limitan las elecciones de otros, de modo que ellos puedan sentirse seguros. Los padres procuran controlar a sus hijos adultos, las naciones quieren controlar a las naciones vecinas, los esposos y las esposas procuran controlarse mutuamente. ¡Aun los miembros de la iglesia luchan para controlar las iglesias! Los seres humanos somos esclavos del pecado. No hemos nacido libres. Tenemos tendencias hacia el mal que no pueden ser vencidas por el poder humano que tenemos. Necesitamos un Rescatador. Dios ofrece la única libertad verdadera. Solo él calma el temor, destruye la inseguridad y da la victoria en la batalla contra el yo.

Actividad inicial: ¿Qué elecciones haces en respuesta a las siguientes preguntas?: 1) ¿Papel o plástico? (O, para el consumidor más progresista, ¿bolsa de compras reciclable o canasta ecológica?) 2) ¿Candidato A o B? Invita a los miembros a enumerar, en respuesta a estas dos preguntas, sus elecciones recientes en la tienda o mercado y en las urnas en la elección más reciente. Pon sus elecciones en orden de importancia.

Analiza: ¿Qué elecciones son triviales? ¿Cuáles tienen consecuencias eternas? ¿Cuáles fueron dictadas por las circunstancias? ¿Cuáles fueron las más difíciles de hacer? ¿Y las más fáciles? ¿Por qué?

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La lección es doble: 1) ¿Cómo se obtiene la libertad? 2) ¿Cómo se usa la libertad? Enfatiza que las elecciones que hacemos tienen un impacto tremendo sobre nuestro bienestar espiritual, emocional y físico.

Comentario de la Biblia

I. La realidad de la libertad

(Repasa, con tu clase, Gén. 2:16, 17; 3:14-19).

En el mundo perfecto de Dios había libertad. Este don no significaba que Adán y Eva pudieran hacer cualquier cosa. Dios les advirtió de su peligro. Cuando confiaron en Satanás más que en Dios, sufrieron las consecuencias. Lamentablemente, cuando el diablo cobra el pago por el pecado, factura más que solo al pecador. Factura a la familia, a los amigos y a la comunidad. Cuando, en el año 2008, el gobernador de Nueva York se involucró con una prostituta, sufrieron su esposa, sus padres, sus hijos, su gobierno y su partido político. Las consecuencias del pecado de Adán y Eva llegaron aún más lejos, y pusieron en peligro al planeta entero. Después de que la primera pareja entregó la tierra a Satanás, sus hijos ya no fuimos libres.

Cuando Adán pecó, llegamos a ser cautivos de un gobernante hostil. Dios nos liberó y restauró la elección por medio de la muerte de su Hijo. Ahora somos libres para resolver la segunda pregunta: la soberanía. ¿A quién serviremos?

Considera: ¿Por qué la gente desdeña el privilegio de servir a Dios, eligiendo, en cambio, al invasor de nuestro planeta? En las elecciones grandes o las pequeñas, ¿a quién estamos escogiendo?

II. Las elecciones y la próxima generación

(Repasa, con tu clase, Deut. 30:9-19).

El dolor y el sufrimiento pasan de una generación a la siguiente. Algunos entienden mal estos versículos y enseñan que Dios es tan vengativo que castiga a generaciones posteriores por los pecados de la anterior. Ezequiel 18 y otros pasajes claramente enseñan que la responsabilidad y la retribución son individuales; sin embargo, nuestros pecados tienen consecuencias posteriores. Nuestros pecados influyen sobre nuestros hijos y nuestros nietos animándolos a hacer malas elecciones. Aunque no entendemos completamente el proceso por el que nuestras elecciones afectan la herencia genética que pasamos a las generaciones futuras, el sentido común y la observación nos dicen que nuestras decisiones definidamente tienen un impacto en otras personas. Aunque podamos dejar una herencia positiva, por medio de malas elecciones podemos dejar una herencia -física, emocional, genética o espiritual- negativa, que es difícil de vencer.

Considera: ¿Qué legado estás dejando? ¿De qué manera las elecciones que haces hoy afectarán a tus hijos y a los hijos de ellos? ¿Cómo puedes superar un legado negativo que tú heredaste? ¿Estás encerrado en un esquema de conducta por causa de las decisiones que hicieron tus padres y abuelos, o provee Dios una vía de escape a tu constitución genética? Sabiendo que Satanás puede usar para su propia ventaja las tendencias al mal heredadas, ¿de qué modo un legado positivo puede dar a tus descendientes una ventaja espiritual contra Satanás?

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La elección es un derecho adquirido, no uno inherente. Así, hablamos de una voluntad liberada más bien que de una voluntad libre. La muerte de Cristo nos liberó de las garras de Satanás, así que ahora somos libres de elegir. Su sacrificio proclama cuánto valora Dios la libertad, porque él no habría muerto por algo sin importancia.

En muchos lugares los niños suelen jugar con unas construcciones livianas de papel y algún tipo de cañas, a las que se les añade un hilo largo y se las remonta con el viento. Tienen diferentes nombres, pero el principio es el mismo: cometas, barriletes, volantines, pandorgas. Para los niños es emocionante ver cómo la cometa levanta vuelo cuando hay suficiente viento y cómo se tensa el hilo con el que está sujeto. Si el viento cesa, el barrilete cae, lo mismo si se corta el hilo.

La cometa está libre para volar mientras la impulse el viento y esté sujeta por el hilo. En cierta forma, esto se parece un poco al cristiano: está libre bajo el impulso del Espíritu Santo, mientras elija estar bajo la voluntad de Dios expresada en su ley. Si falta alguna de las dos cosas, pierde su libertad.

Considera: ¿Por qué la gente cree que la libertad de elegir está más allá de su alcance? ¿Cómo se nos libera espiritualmente? (Nota lo que dice en Rom. 7 y 8).

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Invita a tu clase a contemplar, privadamente, cómo pueden crear un mundo mejor por medio de elecciones llenas del Espíritu Santo.

Actividad: Distribuye papel y lápiz a cada alumno y pide que separen la hoja en dos columnas. Indica que a la izquierda enumeren hábitos/elecciones pobres (asegúrales que no les pedirás que las compartan) y que en la columna de la derecha anoten las mejores alecciones. Ora pidiendo gracia para elegir sabiamente

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