Posteado por: Lilliam A Garcia | marzo 21, 2010

Lección 13: El fruto del Espíritu: la esencia del carácter cristiano Edición para Maestros

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Romanos 14:17.

Enseña a tu clase a:

Saber los beneficios de la salvación.

Sentir la experiencia de gozo y paz.

Hacer: crecer en la justicia por medio de la morada del Espíritu Santo en el corazón.

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Los beneficios de la salvación
    1. La justicia en Jesús es la esencia de la salvación. Considera: ¿en qué consiste la justicia?
    2. La vida en Cristo no debería ser sin gozo. ¿Por qué podría describirse el seguir a Cristo como algo difícil?
    3. El Espíritu Santo se especializa en las verdades centrales de la salvación: la justicia, el gozo, la paz. Nuestro texto clave nos advierte acerca de dar al alimento y a la bebida un lugar que no tienen. ¿Cuál es el propósito de esta advertencia?
  2. Sentir: Paz y gozo
    1. Hay personas que parecen temerosas, incapaces o no dispuestas a expresar gozo y paz en Cristo. ¿Cuál podría ser la causa de esta actitud sombría?
  3. Hacer: Profundizar la comunión
    1. ¿De qué modo se debería gozar la salvación en vez de soportarla?
    2. ¿De qué manera la obediencia, en una comunión creciente y más profunda con Jesús, desarrolla nuestra vida cristiana?
    3. El fruto del Espíritu nunca aparece separado del Espíritu Santo. ¿De qué modo podemos cooperar a fin de llevar fruto?

Un estudio de la Guía de Estudio de la Biblia de este trimestre nos muestra las posibilidades que están disponibles para nosotros de tener una vida llena del Espíritu. ¿Cuáles son las cosas que más probablemente limitan y bloquean el poder de Dios en nuestras vidas

Resumen

Los frutos de la salvación se gozan en el Espíritu Santo. Con ellos estamos libres de una vida negativa. Se los cultiva mediante la conducción del Espíritu Santo y profundizan nuestra comunión con Cristo.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Cuando producimos el fruto del Espíritu, el Espíritu se hace cargo de todo nuestro ser. Esta conexión permite reflejar el carácter de Cristo mediante nuestras acciones, un resultado de la total sumisión a Dios.

Solo para los maestros: Antes de ascender al cielo, Jesús dio a sus discípulos una última comisión: ir y esparcir el evangelio hasta los confines de la tierra. Pablo reitera esto en 2 Corintios 5:20: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros”. ¡Qué declaración poderosa! Embajadores de Cristo; instrumentos de Dios. Enfatiza que es nuestra sagrada responsabilidad, como cristianos, producir el fruto del Espíritu.

Actividad inicial: En Mateo 7:15 al 23 Jesús advierte a la gente acerca de los falsos profetas que pronto vendrían. Dijo que vendrían disfrazados, pero que habría una manera de distinguirlos: por sus frutos. “No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. […] Así que, por sus frutos los conoceréis” (vers. 18-20).

También nosotros somos conocidos por nuestros frutos. Nuestras palabras, acciones y vidas, todo habla de nuestro carácter. La lección de esta semana indica que el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, y la templanza o dominio propio son la esencia del carácter cristiano. ¿Cómo estás produciendo estos frutos en tu vida?

Considera: Enumera otras formas en que puedes identificar a los cristianos. ¿Qué comprende la conducta cristiana, la personalidad, la perspectiva, y el estilo de vida? ¿Cómo puedes llevar más fruto? ¿Cuáles serían las características de un embajador cristiano?

PASO 2: ¡Explora!

Comentario de la Biblia

I. Jesús: nuestro mejor Ejemplo

(Repasa con tu clase Juan 3:34).

El ministerio de Jesús comenzó con un ungimiento especial en el cual el Padre le dio el Espíritu Santo y sus dones sin medida. Esta presencia constante del Espíritu Santo y su fruto le dio poder a Jesús y lo capacitó para vencer el pecado.

Jesús es nuestro mejor Ejemplo de cómo vivir una vida conducida por el Espíritu. Su íntima comunión con el Padre se manifestaba en todos los aspectos de su vida. Tentado por Satanás mismo, Jesús mostró dominio propio y permaneció firme (Mat. 4:1-11). Acusado falsamente y golpeado, se mantuvo sereno, suave y manso (Juan 18:1-11). Suplicando con desesperación a Dios permaneció fiel (Mar. 14:35, 36). Muerto por su propio pueblo, lo perdonó (Luc. 23:33, 34).

Jesús manifestó lo que significa llevar el fruto del Espíritu. Estaba tan en sintonía con Dios que todas estas cosas llegaron a ser parte natural de su carácter.

Considera: ¿Quiénes más, en la Biblia, tuvieron el fruto del Espíritu? ¿Qué semejanzas compartieron con Jesús? ¿Qué luchas afrontaron, y cuáles fueron sus reacciones?

II. Crecer en el Espíritu

(Repasa con tu clase 2 Tim. 3:16, 17).

Segunda de Timoteo 3:16 y 17 nos dice que las Escrituras completan a un hombre. El tiempo que pasamos cada día en oración y estudio es el alimento que necesitamos para desarrollar el fruto del Espíritu en nuestras vidas. Jesús estaba bien versado en las Escrituras. Enseñaba con regularidad en la sinagoga. Y cuando lo tentaron en el desierto, con rapidez citó a Moisés (Deut. 8:3; Mat. 4:4). Conscientemente restó tiempo de las distracciones para tener comunión con el Padre, lo buscó en sus momentos de mayor desesperación y, cuando las cosas andaban bien, le agradecía. Era tan profunda su conexión con Dios que estaba capacitado para reflejar al Espíritu plenamente.

Así como Jesús hacía un esfuerzo consciente de tomarse tiempo para estar con el Padre, nuestro crecimiento espiritual es proporcional a cuánto esfuerzo hacemos en este sentido. El gozo de vivir la vida cristiana es saber que nunca terminarás de ser usado por el Señor. Con los cambios en las etapas, habilidades y necesidades de la vida, Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros.

Considera: Es una lucha permanecer en constante comunión con Dios como lo hizo Jesús. ¡Hay tantas distracciones que parecen estorbar el mantenimiento de esta conexión! ¿Cuáles son algunas maneras en que puedes hacerte tiempo para orar y tener comunión con Dios? ¿Cómo puedes esforzarte para darte cuenta mejor de cuál es la voluntad de Dios en tu vida?

III. Someterse al Espíritu

(Repasa con tu clase Juan 3:6).

La forma más básica y vital para cultivar el crecimiento espiritual es la sumisión completa a Dios. Pablo dice: “Libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”(Rom. 6:18). Esta clase de sumisión absoluta es esencial para el crecimiento espiritual.

El pecado está en nuestra naturaleza. Gálatas 5:17 dice que “el deseo de la carne es contra el espíritu”, y “estos se oponen entre sí”. Si verdaderamente hemos de llevar el fruto del Espíritu, debemos someternos completamente a Dios. No podemos perseverar solos a través de las pruebas de la vida; sin Dios fracasaremos. Llevamos el fruto del Espíritu cuando estamos plenamente rendidos a Dios y le permitimos al Espíritu Santo que obre en nosotros. “Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6).

Considera: A menudo nuestra naturaleza humana estorba nuestra sumisión a Dios. ¿Cómo podemos vencer nuestra tendencia natural a hacer las cosas por nosotros mismos? Jesús nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios […] y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33). ¿De qué modo se aplica este consejo al fruto del Espíritu?

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La vida de Jesús sobre la tierra ejemplificó la unión de la ley y el amor. Cuando él se fue, el Espíritu Santo llenó ese vacío. La presencia del Espíritu en nuestra vida amplifica el mensaje de que la congruencia de la ley y el amor es vital para la vida cristiana. El fruto del Espíritu nos capacita para vivir de esa manera.

Preguntas para reflexionar:

  1. El estudio de la Biblia y la oración son buenas maneras de fortalecer tu relación con Dios y practicar la sumisión. Pero, ¿en qué otras formas tangibles puedes aprender a someterte a Dios?
  2. Segunda de Corintios 13:5 nos dice que nos examinemos a nosotros mismos para ver si estamos en la fe. Pero, como Pablo, a menudo encontramos que no llegamos a la meta aunque estemos más cerca de Jesús. ¿Cómo puedes evitar desanimarte por este crecimiento lento?
  3. Jesús fue probado en todo punto durante su ministerio. Satanás lo tentó. Los fariseos lo despreciaron. Sus amigos más cercanos no lo comprendieron. No obstante, cualesquiera fueron las circunstancias, él siempre respondió de una manera amante. ¿Cómo reacciones frente a situaciones que prueban tu carácter cristiano?
  4. Jesús pasó cuarenta días en el desierto en comunión con Dios. Desaparecer por más de un mes no es práctico en nuestro mundo actual. ¿Cuáles son algunas maneras en que puedes hacerte tiempo para tener comunión con Dios?
  5. Hay muchas personas que nunca oyeron acerca de Jesús, pero que son morales, pacientes y bondadosas. Analiza si estas personas son impulsadas por el Espíritu o no. ¿Producen ellas el fruto del Espíritu? ¿Por qué sí, o por qué no? En el contexto de Gálatas 5:17, ¿de qué modo la motivación detrás de las acciones hace una diferencia?
  6. Gálatas 5:18 dice: “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley”. ¿Qué significa para ti este versículo? ¿Nos libera de las consecuencias del pecado? ¿A qué ley se está refiriendo Pablo?
  7. Cuando Jesús estaba por ascender al cielo, miró a sus discípulos y les dijo que les enviaría el gran Consolador, el Espíritu Santo. ¿De qué modo el Espíritu Santo te trae consuelo a tu vida? ¿Qué lugar tiene el fruto del Espíritu dentro de ti? ¿Te da consuelo para tu vida diaria?PASO 4: ¡Crea!Solo para los maestros: Desafía a tu clase a desarrollar planes de acción para cultivar el crecimiento espiritual en diferentes situaciones.

    Actividad final: Divide a la clase en grupos. Dale a cada grupo uno de los siguientes escenarios: el hogar, el trabajo, los compañeros, y la comunidad de la iglesia. Pide que presenten por lo menos dos planes de acción que sean prácticos para estimular el crecimiento del fruto del Espíritu. Estos planes deberían ser fácilmente llevados a cabo dentro de los escenarios señalados. Para ayudarles a hacer los planes, pide que los alumnos respondan a las siguientes preguntas:

    1. ¿Cuáles son las necesidades específicas de este ambiente?
    2. ¿A quiénes están ministrando?
    3. ¿Cuáles son algunas cosas que promoverían el llevar el fruto del Espíritu dentro de este ambiente? ¿Qué cosas lo estorbarían?
    4. ¿Qué pueden hacer específicamente para fomentar un ambiente más adecuado para el crecimiento espiritual?
    5. ¿De qué modo ministraría Jesús en esta situación?

    Para concluir, pide a los grupos que compartan sus planes de acción.


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