Posteado por: Lilliam A Garcia | febrero 20, 2010

Leccion 8 El fruto del Espíritu es fe Comentario de EGW

Comentario de EGW

Lección 8

Para el 19 de Febrero 2010

El fruto del Espíritu es fe

Sábado 13 de febrero

La vida no está hecha únicamente de cosas grandes; son las cosas pequeñas las que forman la suma de la felicidad de la vida o de sus miserias. Son las pequeñas cosas de la vida las que revelan el verdadero carácter de una persona. Oh, si todos los jóvenes y los adultos pudieran ver, como yo he visto, el espejo de la vida de las personas que se presenta delante de ellas, considerarían con más seriedad los pequeños deberes de la vida. Cada error, aunque parezca sin importancia, deja una cicatriz en esta vida y una mancha en los registros celestiales.

La vida está llena de quehaceres que no son agradables, pero todos estos deberes ingratos serán hechos agradables por una gozosa realización de ellos. Si se toma interés en las obligaciones que se deben cumplir, y se esfuerza por hacerlas con el corazón, se tornarán placenteras hasta las más fastidiosas. .

Lo que le proporciona a la vida la mayor belleza y lo que da el éxito es la concienzuda atención de lo que el mundo llama cosas pequeñas (Nuestra elevada vocación, p. 229).

Domingo 14 de febrero:
Dios es fiel

En todos los tiempos los testigos señalados por Dios se han expuesto al vituperio y la persecución por amor a la verdad. José fue calumniado y perseguido… David, el mensajero escogido de Dios, fue perseguido por sus enemigos… Esteban fue apedreado porque predicó a Cristo y su crucifixión. Pablo fue encarcelado, azotado con varas, apedreado y finalmente muerto… Juan fue desterrado a la isla de Patmos “por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”.

Estos ejemplos de constancia humana atestiguan la fidelidad de las promesas de Dios, su constante presencia y su gracia sostenedora. Testifican del poder de la fe para resistir a las potestades del mundo (Conflicto y valor, p. 369).

Dios le dijo a Isaías: “Anuncia a mi pueblo su rebelión”; que sus pecados se presenten como realmente son, sea que ellos los confiesen o no, para que el mensaje de reproche sea escuchado, y la fidelidad de Dios en advertirles que él condena su forma de actuar, sea declarada. El impío debe saber que Dios conoce las acciones de aquellos que rechazan arrepentirse y- convertirse, y desea que otros no sigan su ejemplo de afrontar a Dios. Los que no hacen diferencia entre aquellos que sirven a Dios con todo su corazón, y los que actúan de la manera que Dios reprueba, se transforman en una trampa para otros porque pierden su capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo (The Gospel Herald, 1º de abril, 1905).

La generosa liberalidad de la iglesia primitiva les proporcionó gran gozo. Sabían que el poder de Dios los llevaba a trabajar por los necesitados, y que su gran benevolencia testificaba que no habían recibido en vano la gracia de Dios. ¿Qué otra cosa que no fuera la santificación del Espíritu por la Palabra podría producir tal liberalidad? Tanto para los creyentes como para los incrédulos su generosidad era un milagro de la gracia divina.

A menudo no decimos suficiente acerca de la fidelidad de Dios en galardonar a los que le obedecen. En cambio, al murmurar y quejamos, oscurecemos nuestra propia senda y la senda de los demás. Es lamentable que la iglesia en nuestros días tenga tan poca inclinación a expresar su agradecimiento al Señor por las riquezas de su gracia, por los talentos que le ha provisto, y por los medios que le permiten suplir su tesorería (Review and Herald, 10 de diciembre, 1901).

Cuando la iglesia permite en su seno a quienes buscan la ambición mundana; cuando permite que sus miembros expresen animosidad los unos con los otros, Dios es grandemente deshonrado y no puede bendecir con su gracia y su poder a los que continúan en el pecado. Al no ser refrigerados por su gracia se tornan áridos y estériles. Dios ha dado todo el poder a su Hijo para que él, a su vez, lo ofrezca a su pueblo en la medida en que éste se haya preparado para recibirlo. Con ese poder, la iglesia será la mano ayudadora de Dios para ofrecerlo a los pecadores que perecen. Pero los miembros deben prepararse para ser usados por el Señor. El no puede comunicarse a través de canales impuros pues esto deshonraría su santo nombre.

Todos los que aman a Jesús escudriñarán las Escrituras para conocer y obedecer su voluntad. Cristo será para ellos una ayuda siempre presente en tiempo de necesidad. Dios es fiel en prometer y en cumplir lo que ha prometido a quienes le sirven en verdad. El triunfo de Cristo se cumple por medio de los triunfos de su pueblo; por lo tanto prepara el camino para que pueda conceder los más ricos dones a su iglesia (Review and Herald, 8 de abril, 1902).

El Redentor del mundo poseía el poder de atraer a los hombres hacia él, de aquietar sus temores, de disipar su lobreguez, de inspirarles con esperanza y valor, de capacitarlos para creer en la buena voluntad de Dios de recibirlos mediante los méritos del Sustituto divino. Como objetos del amor de Dios, siempre debiéramos estar agradecidos porque tenemos un Mediador, un Abogado, un Intercesor en las cortes celestiales, que suplica por nosotros ante el Padre.

Tenemos todo lo que pudiéramos pedir para inspiramos fe y confianza en Dios. En las cortes terrenales, cuando un rey quiere dar máxima garantía que asegure su veracidad, da a su hijo como rehén, para ser rescatado cuando se cumpla la promesa del rey. Y he aquí, qué prenda de la fidelidad del Padre, porque cuando quiso asegurar a los hombres de la inmutabilidad de su consejo, dio a su unigénito Hijo para que viniera a la tierra y tomara la naturaleza humana, no solo por los cortos años de vida, sino para retener esa naturaleza en las cortes celestiales como garantía eterna de la fidelidad de Dios. ¡Oh, profundidad de las riquezas tanto de la sabiduría como del amor de Dios! (Exaltad a Jesús, p. 314).

Lunes 15 de febrero:
Falta de fe: una señal del fin

Las palabras de Jesús dirigidas a la generación actual pueden producir pena y sorpresa: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?”. Al mirar a través de las edades con su ojo profético, pudo ver el conflicto entre los principios antagónicos de la verdad y el error. Vio cómo el cristianismo verdadero estaría casi extinto en el mundo, y que al tiempo de su segunda venida la situación de la sociedad sería muy similar a la que existía antes del diluvio. El mundo estaría sumido en fiestas y diversiones, en representaciones teatrales, en una manifestación de las bajas pasiones y de la intemperancia de todo tipo. Aun las iglesias estarían desmoralizadas y la Biblia descuidada y profanada. Vio que las orgías de los últimos días solamente serían interrumpidas por los justos juicios divinos.

La sociedad actual está desmoralizada y las naciones continuarán en un estado de corrupción e ilegalidad similar al mundo antediluviano. La degradación que se puede ver en el mundo actual es mayormente debida a que la Biblia ya no ejerce su poder controlador en la mente de la gente. La ley de Dios ya no cumple su sagrado oficio, y la duda ha tomado el lugar de la fe. ¿Qué podemos esperar de aquellos que han aceptado errores y sofisterías? ¿Qué podemos esperar de la juventud que recibe la influencia de aquellos que han despreciado la ley del Señor de las huestes y la Palabra del Santo de Israel? No es sorpresa que la Biblia sea considerada con liviandad (Signs of the Times, 21 de abril, 1890).

Oscuridad espiritual ha cubierto la tierra y densas tinieblas a las gentes. Hay escepticismo e incredulidad en muchas iglesias en cuanto a la interpretación de las Escrituras. Muchos, muchísimos, ponen en duda la veracidad y verdad de las Escrituras. El razonamiento humano y las imaginaciones del corazón humano están socavando la inspiración de la Palabra de Dios, y lo que debiera darse por sentado está rodeado con una nube de misticismo. Nada es claro, nítido e inamovible. Esta es una de las señales distintivas de los últimos días.

Este Libro Santo ha resistido los ataques de Satanás, quien se ha unido con los impíos para envolver todo lo que es de carácter divino con nubes y oscuridad. Pero el Señor ha preservado este Libro Santo en su forma actual mediante su propio poder milagroso, como un mapa o derrotero para la familia humana a fin de señalarnos el camino al cielo.

Sin embargo, los oráculos de Dios han sido tan manifiestamente descuidados, que no hay sino pocos en nuestro mundo, aun de los que pretenden explicarlos a otros, que tienen el conocimiento divino de las Escrituras. Hay eruditos que tienen educación universitaria, pero esos pastores no alimentan a la grey de Dios. No consideran que las excelencias de las Escrituras continuamente estarán desplegando sus tesoros ocultos, a medida que sean descubiertas joyas preciosas cuando se cave en su procura (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 17, 18).
Martes 16 de febrero:
Modelos de fe

Caín y Abel representaban las dos grandes clases de seres humanos. Abel, como sacerdote, ofreció su sacrificio con una solemne fe. Caín estuvo dispuesto a ofrecer los frutos de la tierra, pero rehusó ofrecer una ofrenda de sangre de animales, porque su corazón no estaba dispuesto a mostrar arrepentimiento por el pecado, ni consideraba que tenía necesidad de un Redentor. Para su orgulloso corazón, eso significaría humillación y dependencia. Abel, en cambio, mostró su fe en un futuro Redentor y por ello le ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín. Su ofrenda de sangre de animales demostró que se consideraba pecador, que era un penitente y creía en la eficacia de la sangre que sería derramada en la futura ofrenda (Confrontation, pp. 22, 23).

¿Veía [Enoc] a Dios a su lado? Solamente por fe. Sabía que el Señor estaba allí, y se adhería firmemente a los principios de la verdad. También nosotros debemos caminar con Dios. Cuando lo hagamos, nuestro rostro brillará con el resplandor de la presencia divina, y cuando nos reunamos, hablaremos del poder de Dios, diciendo: Alabado sea Dios. Bueno es el Señor, y buena es la palabra del Señor (Comentario bíblico adventista, tomo 1, p. 1101).

La combinación de la fe y las obras de Noé condenó al mundo. No solo predicó la verdad presente apropiada para su época, sino que puso en práctica cada sermón que pronunció. Aunque nunca hubiera elevado su voz para formular sus amonestaciones, sus obras, su carácter santo en medio de los corruptos e impíos, habrían sido sermones condenatorios para los incrédulos y disolutos de aquella época. Soportó con paciencia y humildad semejante a la de Cristo las provocaciones, los insultos, las burlas y los escarnios (Cada día con Dios, p. 235).

La fe de Noé, tan sencilla como la fe de un niño, se destacaba en medio de la incredulidad del mundo. Su fe era “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Y su fe se perfeccionó por sus obras. Le dio al mundo el ejemplo de creer exactamente en lo que Dios había dicho. Comenzó, bajo la dirección de Dios, a construir el arca, ese inmenso barco, en tierra seca. Multitudes venían de diferentes lugares a ver la extraña escena y a escuchar las fervientes palabras de este hombre singular que parecía creer realmente todo lo que declaraba. Su mensaje era una realidad para él. Era un mensaje poderoso porque era la voz de Dios a través de su siervo… En medio del ridículo y las burlas; en medio de la maldad y la desobediencia universales, Noé se distinguió por su santa integridad y constante obediencia (Signs of the Times, 20 de diciembre, 1887).

Mientras avanzaban, las huestes de Israel comprobaron que las había precedido el conocimiento de las obras poderosas del Dios de los hebreos, y que algunos de entre los paganos iban aprendiendo que él solo era el verdadero Dios. En la impía Jericó, este fue el testimonio de una mujer pagana: “Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra” (Josué 2:11). El conocimiento de Jehová que así había llegado a ella, resultó su salvación. Por la fe, “Rahab la ramera no pereció juntamente con los incrédulos” (Hebreos 11:31). Y su conversión no fue un caso aislado de la misericordia de Dios hacia los idólatras que reconocían su autoridad divina (Profetas y reyes, pp. 273, 274).

Miércoles 17 de febrero:
Fidelidad en la vida diaria

Son las pequeñas cosas de la vida las que desarrollan el carácter y muestran la clase de espíritu que mora en nosotros. Muchos son los que no dan valor a los pequeños eventos de la vida, pequeñas acciones que se realizan cada día. Sin embargo cada acción, por pequeña que sea, es una bendición o una herida para alguien. Cada acción produce su propia historia; una historia que llega hasta el trono de Dios y que define si se está del lado de lo correcto o de lo incorrecto. Solamente al actuar de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios en las transacciones pequeñas de la vida, es que nos colocamos del lado de lo correcto. Las pequeñas acciones son parte del examen que define cómo será evaluado nuestro carácter. Al estudiar su Palabra y llegar a ser hacedores de ella, seremos fortalecidos por Dios para enfrentar los momentos críticos de la vida. Y al recibir el poder divino para salir victoriosos en cada pequeño examen de la vida cotidiana, estaremos ganando fuerza y conocimiento para enfrentar los más importantes eventos que seremos llamados a soportar.

¡Qué privilegio es poder orar! Nada fortalece y prepara al alma para los conflictos de la vida como orar a nuestro Padre celestial. Al aprender cada día de Jesús podremos mostrar sus atributos y estaremos en condiciones de diferenciar, sin dudar, entre lo bueno y lo malo. Y cuando nos enfrentemos con circunstancias que requieran tomar la decisión correcta, seremos leales al Señor porque nos hemos entrenado en hábitos de fidelidad y verdad. El que es fiel en lo muy poco, recibirá fuerza para ser fiel en lo más importante (Review and Herald, 15deoctubre, 1895).

Nuestros caracteres se forman con hábitos de integridad mediante las cosas pequeñas… Nada con lo cual tenemos algo que ver es realmente pequeño. Cada acción es de cierta importancia, ya sea del lado del bien o del lado del mal. Somos probados y se forman nuestros caracteres solo al practicar los en las pequeñas transacciones de la vida corriente. Se nos examina y somete a prueba en las circunstancias diversas de la vida, y de ese modo adquirimos fuerzas para resistir las pruebas más grandes e importantes que se nos llama a soportar, y se nos califica para posiciones aún más trascendentes. La mente debe ser educada mediante pruebas diarias para tener hábitos de fidelidad, con el fin de adquirir un sentido de las demandas de lo correcto y del deber por encima de la inclinación y el placer. Las mentes así disciplinadas no vacilan entre el bien y el mal, como la caña tiembla con el viento; sino que tan pronto como se le someten los asuntos, disciernen que hay principios involucrados, e instintivamente eligen lo correcto sin debatir largamente el asunto. Son leales porque se han formado en hábitos de fidelidad y verdad. Al ser fieles en las cosas pequeñas, adquieren fuerza, y les resulta fácil ser fieles en cuestiones mayores (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 29).

Jueves 18 de febrero:
Fiel hasta el fin

La Palabra declara: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria” (Mateo 5:31). ¡La hora del triunfo de Cristo habrá llegado! ¡Qué escena será para que la contemple el universo entero! ¡Cómo el amor de Dios se ha manifestado mediante su Hijo para todo aquel que ha sido fiel y verdadero! En ese día, Cristo no presenta ante los hombres la gran obra que ha hecho por ellos al dar su vida por su redención. Les presenta el trabajo fiel que ellos han hecho para él. ¡Qué sorprendente amor es éste! Hasta incluye y menciona la obra de los paganos, que no tienen un conocimiento claro de la ley del Señor, pero que han hecho justamente lo que aquella requería, porque oyeron su voz que les hablaba en las cosas de la naturaleza. La gracia de Dios, al obrar sobre la mente entenebrecida, ha suavizado la naturaleza salvaje, no educada por la sabiduría de los hombres (Signs of the Times, 21 de abril, 1898).

Satanás ha descendido a la tierra con gran poder porque sabe que le queda poco tiempo. La iniquidad y la diseminada apostasía, que lleva a muchos a ser inconstantes y débiles en la fe, debe llamar a los fieles a alistarse en el frente de batalla para dar testimonios claros y decididos con la luz para este tiempo. La verdad, no disminuida por el horno de prueba, brillará más y más hasta que el día sea perfecto. El Espíritu y el poder de aquel que viene se impartirán en gran medida sobre aquellos que se preparan para estar firmes en el día de Dios; aquellos que trabajan para apresurar la segunda venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Con estos fieles, Cristo se comunica en forma especial; les habla como les habló a los discípulos antes de separarse de ellos. El Espíritu de verdad los guiará a toda la verdad, porque Dios tiene sus líneas de comunicación con ellos. A través de sus agencias él habla a su hijos para purificarlos, advertirlos y animarlos (Manuscript Releases, tomo 11, p. 86).


Responses

  1. Tremendo Mensaje, Nuestros caracteres se forman con hábitos de integridad mediante las cosas pequeñas… Nada con lo cual tenemos algo que ver es realmente pequeño. Cada acción es de cierta importancia, ya sea del lado del bien o del lado del mal. Somos probados y se forman nuestros caracteres solo al practicar los en las pequeñas transacciones de la vida corriente. Se nos examina y somete a prueba en las circunstancias diversas de la vida, y de ese modo adquirimos fuerzas para resistir las pruebas más grandes e importantes que se nos llama a soportar, y se nos califica para posiciones aún más trascendentes. La mente debe ser educada mediante pruebas diarias para tener hábitos de fidelidad, con el fin de adquirir un sentido de las demandas de lo correcto y del deber por encima de la inclinación y el placer. Las mentes así disciplinadas no vacilan entre el bien y el mal, como la caña tiembla con el viento; sino que tan pronto como se le someten los asuntos, disciernen que hay principios involucrados, e instintivamente eligen lo correcto sin debatir largamente el asunto. Son leales porque se han formado en hábitos de fidelidad y verdad. Al ser fieles en las cosas pequeñas, adquieren fuerza, y les resulta fácil ser fieles en cuestiones mayores

    Marlon V Garcia


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