Posteado por: Lilliam A Garcia | enero 30, 2010

Lección 5: El fruto del Espíritu es paciencia

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Santiago 1:2-5.

 

Ir ArribaEnseña a tu clase a:

Saber aceptar la realidad de que el ejercicio de la paciencia puede ser difícil.

Sentir el deseo sincero de desarrollar la paciencia.

Hacer: practicar la paciencia en situaciones de pruebas y dificultades.

Ir Arriba Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Aprender paciencia
    1. El texto clave vincula dos dones del Espíritu: gozo y paciencia.
      1. ¿Cómo sabemos que necesitamos paciencia? ¿Por qué nos resulta difícil mostrar paciencia? ¿En qué situaciones es más difícil ejercer paciencia?
      2. Pide a los miembros de tu clase que cuenten situaciones en las que han sido impacientes. ¿Cómo creen que esas circunstancias podrían haberse evitado?
      3. ¿Dónde interviene el gozo en los momentos que demandan paciencia?
  2. Sentir: La necesidad de desarrollar paciencia
    1. El desarrollo de la paciencia, como el de todos los dones del Espíritu, demanda el ejercicio de la elección. ¿Cómo podemos mostrar paciencia al tratar con los fracasos?
  3. Hacer: Practicar la paciencia en medio del conflicto
    1. Siendo que los conflictos a menudo son una parte inevitable de la vida, ¿cómo podemos prepararnos mejor para enfrentarlos?
    2. Santiago nos dice que “sabemos” o entendemos que soportar la prueba de nuestra fe lleva a la paciencia y a la madurez espiritual. ¿Cómo podemos reaccionar ante las pruebas de manera que nos ayuden a evitar llegar a ser impacientes? ¿De qué modo una preocupación por el yo puede ser la raíz de la impaciencia?

 

Ir Arriba Resumen

Desarrollar la paciencia es a menudo difícil. Nos ayuda el contemplar la paciencia de Dios con nosotros. El estar centrados en nosotros mismos es un obstáculo importante para el crecimiento, y nos lleva a buscar la gracia de Dios para llegar a ser espiritualmente maduros.

Ir Arriba CICLO DE APRENDIZAJE

Ir ArribaPASO 1: ¡Motiva!

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La paciencia es un rasgo divino que soporta por mucho tiempo la debilidad. Nos da la oportunidad de aprender, de crecer y de volvernos a Dios.

Solo para los maestros: A fin de demostrar la paciencia en acción, pide a alguien que esté dispuesto a demostrar, como una lección objetiva, cómo se hace algo en una profesión o afición manual que exija cuidado y tiempo. Toma algunos momentos con tu clase para observar el proceso, o parte de él, y analízalo. Luego comparte la siguiente cita:

“Todos los que en este mundo prestan verdadero servicio a Dios o al hombre, reciben una educación preparatoria en la escuela del dolor. Cuanto mayor sea la confianza y más elevado el servicio, más estrecha será la prueba y más severa la disciplina” (Ed 151).

Considera: Requiere paciencia, cuidado y mucho tiempo elaborar algo de calidad. Dios ha usado todas esas cualidades en su obra con nosotros. Un elemento realizado hábilmente a mano por lo general es altamente cotizado. ¿Por qué esto es así? ¿De qué manera evalúa Dios la obra de sus manos? ¿De qué modo sus prolongados esfuerzos con nosotros nos dan paciencia para trabajar esforzada y cuidadosamente con otros?

Ir ArribaPASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Somos peregrinos en un viaje hacia el cielo. Una parte importante de nuestra jornada espiritual es la paciencia. Esta semana conduce a tu clase a concentrarse en las siguientes preguntas: ¿Qué es la paciencia? ¿De qué modo se relaciona la paciencia con el carácter de Dios? ¿Por qué la paciencia es tan importante para el camino y el crecimiento espirituales?

Comentario de la Biblia

El apóstol Pablo, en Gálatas 5:16 al 26, presenta la vida cristiana como una guerra entre la vida de la carne y la vida del Espíritu. Después de advertir a los cristianos a que renuncien a las obras de la carne, el apóstol les encarga que vivan de modo tal que puedan llevar el “fruto del Espíritu”. El llevar fruto es una parte esencial de la experiencia de la salvación y del crecimiento espiritual. Después de describir tres aspectos de este fruto –amor, gozo y paz– el apóstol enfatiza un cuarto aspecto importante: la paciencia.

I. La paciencia: una definición bíblica

(Repasa con tu clase Gál. 5:22; Éxo. 34:6).

El Nuevo Testamento usa dos palabras para paciencia. La primera es hupomoné, traducida como “paciencia” (Rom. 5:3; 2 Cor. 6:4; 2 Tes. 1:4). Paciencia no significa aquí una resignación paciente, sino soportar toda aflicción que lo confronte a uno en la jornada espiritual. La segunda palabra, makrothumía, significa longanimidad, ser sufrido, el fruto del Espíritu (Gál. 5:22). También traducida como “paciencia”, indica una característica que el cristiano debiera tener hacia otros, aun si éstos son hostiles, provocadores o vengativos. Sin paciencia, no podemos caminar dignamente en nuestra vocación cristiana (1 Cor. 13:4; Col. 3:12; 1 Tes. 5:14).

La paciencia o el ser sufridos es un fruto del Espíritu Santo. Es una virtud para ser desarrollada en una persona redimida, pero la paciencia no puede tener su origen en los seres humanos. La naturaleza humana misma es pecaminosa (Rom. 3:23) y, como tal, esta naturaleza está inclinada a la ira, al apresuramiento, a la impaciencia y a la intolerancia. Por otro lado, se espera que una persona redimida con una vida nueva en el Espíritu tenga su fruto: la paciencia.

La paciencia es más que tolerancia; es makrothumía, el soportar por mucho tiempo, en un mundo marcado por su rápida venganza y por represalias sin sentido. Por ejemplo, 2 Corintios 6:3 al 10 menciona cómo la “paciencia”, que es fruto del Espíritu, motivará al cristiano a enfrentar las pruebas de la vida y los obstáculos perturbadores. La longanimidad (“ánimo largo”) es poner la otra mejilla (Mat. 5:39). Es la paciencia con un propósito redentor. Es una vestidura del Espíritu, dada al cristiano, para presentar una nueva moda de conducta moral (Col. 3:12-17).

Considera: La mayoría de las religiones consideraría que la paciencia es una muestra de debilidad, pero la Biblia presenta la paciencia como una virtud. Analiza las dos posiciones.

II. La paciencia: el carácter de Dios

(Repasa con tu clase Éxo. 34:6).

En una de las más majestuosas e íntimas revelaciones de Dios, él se revela a sí mismo como “misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Éxo. 34:6). Si su gracia y misericordia procuran salvarnos, si su benignidad y verdad nos establecen en el sendero de la justicia, es su longanimidad la que nos capacita para caminar por el sendero largo y angosto, para poner nuestra confianza en él, quien nos recuerda que, si cae, “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1). La paciencia de Dios hace posible la perseverancia de los santos.

Considera: Dios es santo, justo y fiel. También es amante, lleno de gracia, y longánimo. ¿De qué modo estos dos conjuntos de características se complementan mutuamente?

III. La paciencia: el mandato del Espíritu para el cristiano

(Repasa con tu clase Rom. 15:5; 1 Tim. 6:11, 12; Sant. 1:2-4).

La jornada y el crecimiento cristianos demandan que nuestra conducta refleje el carácter de Dios. Por esto Pablo ora para que “el Dios de la paciencia […] os dé entre vosotros un mismo sentir…” (Rom. 15:5). Este mandato de ser pacientes reflejar al Dios de la paciencia, sin límites ni fronteras (Rom. 5:5; Sant. 1:2-4; 1 Tim. 6:11, 12).

De este modo, el “hombre de Dios” es llamado a “seguir” la paciencia junto con “la justicia, la piedad, la fe, el amor, […] la mansedumbre” a fin de pelear la buena batalla de la fe que conduce a la vida eterna (1 Tim. 6:11, 12). Sin el efecto activo de la paciencia, el crecimiento y la madurez cristianos no llegarán a su gloriosa consumación (Sant. 1:3, 4).

Considera: El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia. ¿En qué sentido puede este último estar vinculado con los primeros tres?

Ir ArribaPASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Divide a la clase en pequeños grupos y pide a cada uno que dé ejemplos de cosas que más prueban la paciencia en las siguientes áreas: consigo mismos, con sus familias (padres, hermanos, hijos), en su lugar de trabajo, en la iglesia, en la comunidad. Pide que uno o dos grupos representen una situación que prueba la paciencia. Analicen cómo se deben relacionar con esas circunstancias con paciencia piadosa, usando ejemplos de historias bíblicas para aclarar el análisis. Escribe las sugerencias de la clase en un pizarrón o un papel.

Aun cuando David había sido ungido como rey, pasaron muchos años de espera viviendo una vida peligrosa, ruda y difícil antes de que pudiera subir al trono (1 Sam. 16-24). Aprendió a depender completamente de Dios para su consuelo y apoyo. A menudo no realizaba ningún movimiento antes de buscar el consejo de Dios. Pero esos largos años de dependencia de Dios para cada necesidad le enseñaron a David las lecciones que necesitaba para ser un rey sabio y temeroso de Dios. “Mediante la instrucción recibida en la escuela de las dificultades y el dolor, David pudo merecer este juicio, […] ‘Administraba justicia y equidad a todo su pueblo’ (2 Sam. 8:15)” (Ed 152).

Considera: ¿Qué experiencias atraviesas que te están enseñando paciencia? ¿Cómo podrían ser útiles en tu futuro servicio a Dios?

Aplicaciones a la vida: ¿En dónde entran en el cuadro los límites de la paciencia? ¿Cuál es la diferencia entre tolerancia y paciencia? Algunos dilemas de los padres se relacionan con temas como: cuánto tiempo deben ser pacientes con sus hijos que están aprendiendo lecciones, y cuándo usar las consecuencias y un amor firme. Situaciones similares suceden en relaciones entre adultos, en las que un compañero o un miembro de la familia hace elecciones malas, y necesitamos poner límites en un lugar o en otro. ¿Qué principios entran en juego en estas situaciones? (Una buena fuente sobre este tema es el libro titulado Boundaries [Límites], de Henry Cloud y John Townsend, si tienes acceso a él).

Ir ArribaPASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Dibuja un boceto de una fruta en un papel y titúlalo “Paciencia”. Haz suficientes copias para cada miembro de tu clase, o reparte papeles y pídeles que hagan un esbozo de una fruta. O, alternativamente, dibuja la fruta en un pizarrón. Pide a cada miembro de la clase que identifique una situación en sus vidas en las cuales necesitan desarrollar más paciencia. Pídeles que escriban un texto favorito sobre la paciencia en el centro de la fruta, y una referencia a un personaje bíblico que fue un modelo del tipo de paciencia que ellos necesitan.

Analiza cómo preparar un plan de acción que ayude a los miembros de tu clase a identificar los pasos mediante los cuales pueden concentrarse en el carácter de Dios, y aprender a transferir sus sentimientos de frustración, que conducen a la pérdida de la paciencia, a una dependencia de Dios para lograr una ajuste de su actitud. Parte del plan de acción puede incluir poner límites a la paciencia, y establecer límites.

Actividad final: Vuelve a los textos y las promesas con respecto a la paciencia. En un gesto simbólico de reclamar esas promesas, pide a los miembros de la clase que pongan sus manos sobre los textos y las promesas de la Biblia, o en sus papeles, mientras alguien ora por el cumplimiento de esas promesas en la semana venidera


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